Para no quebrar ellos, te están quebrando a ti

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El rey está desnudo: Capítulo I

Piensa uno que es verdad, que lo último que hace falta en estos momentos es sembrar más miedo. Que no se debería promover ninguna actitud negativa. Que lo suyo es cerrar filas, colaborar, arrimar el hombro y tal. Pero no puedo. Las palabras, la narración, el cuento, chirrían en mi cabeza a lo bruto, como una alarma antiaérea que avisara de que algo va muy mal o algo muy malo va suceder.

Viernes, 8 de junio de 2012. Aquí y ahora: nos van a rescatar. O estamos en un agujero, o en un incendio, o en un naufragio, o nos han secuestrado. Necesitamos un rescate. Periodistas, ¿pueden preguntar de qué nos van a rescatar, o de quién, que nos haya secuestrado?

El Gobierno dice hoy: No queremos dar cifras hasta que las dos auditoras independientes que hemos nombrado y a las que hemos encargado que auditen al sector financiero en el Reino de España se pronuncien y den una cifra (o algo parecido, es lo que han dicho).

Y la gente, la prensa, debido a su constante déficit de atención, comienza a dar cifras:

Que si 37 mil millones. No, no, qué dices, son 40 mil millones. Pues yo creo que como mínimo 80 mil millones. Anda, anda, pero de qué vas; si hay que pedir, por lo menos 100 o 120 mil millones. Que luego te quedas corto y eso es lo peor que te puede pasar.

La prensa sólo copia lo que dice el FMI, los extranjeros, gente que sabe de esto. Que sabe de esto. Je. Para que no se le olvide a nadie: lo mínimo que se maneja son 40.000.000.000 de euros (cuarenta mil millones, euro arriba, euro abajo). Mil millones. Miiiiiiiiles de millooooones. Requetemiles de millones.

¿Han visto la de ceros que tiene eso? Sí, ¿verdad? Pues cien mil millones tienen un cero más que todos esos ceros que ya están ahí. Será por ceros. ¡Más ceros, camarero, traiga más ceros! Pero, por una cuestión de pura biología cognitiva (¿existirá esa cosa?), voy a traer a sus cabezas algo, para que vean. El mínimo: seis billones (con be, billones con be) seiscientos cincuenta y cinco mil cuatrocientos cuarenta y cuatro millones de pesetas. ¿Se acuerdan? Pero si finalmente el rescate es por lo alto, son veinte billones, veinte billones de pesetas. No seis.

¿Recuerdan la de cosas que se podían hacer con veinte billones de pesetas?

  • 20.000.000.000.000 ptas: el presupuesto de muchos países
  • 2.000.000.000.000 ptas: cincuenta mega parques eólicos
  • 200.000.000.000 ptas: el doble de juzgados
  • 20.000.000.000 ptas: guarderías gratis para todos
  • 2.000.000.000 ptas: reconstruir Lorca
  • 200.000.000 ptas: un centro de investigación avanzada
  • 20.000.000 ptas: una casa de dos plantas en un pueblo
  • 2.000.000 ptas: un coche normal
  • 200.000 ptas: una moto pequeña
  • 20.000 ptas: unos zapatos caros
  • 2.000 ptas: ni una bombona de butano
  • 200 ptas: ¿un periódico de papel? ¿dos cafés?
  • 20 ptas: nada

Parece grave que se necesite esa cantidad para algo así, de golpe y corriendo, que hay prisas, que se caeQue se cae ¿qué? ¿Qué es tan vital que esa cantidad es imprescindible para ya¿La energía? ¿Los alimentos? ¿Las medicinas? Ah, pues eso no está claro. La verdad es que nadie explica para qué se necesita ese dinero. Por qué tanta bestialidad.

– ¿Y esto es grave, doctor?

– No hijo, no. Esto no es nada, es un resfriado: dos aspirinas y a casa.

Lo grave es lo que hay debajo. Debajo hay lo siguiente: un gobierno decide que lo mejor es encargar a unas empresas privadas (y extranjeras oiga, extranjeras: ya sabe usted, lo extranjero es mejor) que emitan un informe sobre el sistema financiero de su reino:

  1. El Gobierno es incapaz de hacerlo por sí mismo. No tiene medios. Cojonudo: quiere decir que nunca ha controlado al sistema financiero, ni puede controlarlo. Qué bien, qué guay, hay una parte del Estado, de la economía, con la que el Gobierno no puede. Y eso quiere decir que ni ahora, ni antes. Estamos muertos.
  2. El Gobierno tiene una credibilidad equivalente a cero. Miente, nadie le cree. Sus funcionarios, los del Banco Central de España, no saben cuales son las cifras reales. Ni la gente de la CNMV. Nadie se fía de nadie. Y menos la gente de fuera. Una gran lección de confianza por parte de nuestro Gobierno: No tengo ni puta idea de como anda la banca de mi país, pero espera que se lo voy a preguntar a dos empresas privadas. La verdad es que no me fío de los datos que los bancos mandan al Banco de España. Son todos de mentirijilla. Se van a enterar ahora. Qué bien, qué guay, hay una parte del Estado, de la economía con la que el Gobierno no puede. Y eso quiere decir que ni ahora, ni antes. Estamos muertos.
  3. Cuando se haga ese primer informe por parte de estas dos empresas privadas, luego le voy a encargar un informe detallado a otras cuatro empresas privadas más. Unas S.L., las mismas que ya han hecho las auditorías del sistema financiero en los últimos años. Y que siempre decían la verdad (sic). Se lo encargo porque no me fío. Y se lo encargo a ellas porque de ellas si me fíoDeloitte. Esta empresa dice la verdad del 80% del sistema financiero del Reino de España. Cuando ellas hagan el detalle, ya sabremos cuánto cuesta el rescate. Qué bien, qué guay, nuestro destino está en manos de cuatro sociedades limitadas. Estamos muertos.

Señores del Gobierno. Señores del Gobierno. ¿¡Oigaaa!? ¿¡¡Hay alguien!!?

– Ah, sí, gracias.

– Hola. Mire, que quería preguntar una cosa.

– Dígame usted.

– Verá… (…) Estoooooo… esto, ¿quién lo paga?

– ¡Chts! Ya estamos. Eso ahora no toca. Ahora lo importante es generar confianza. Ejpaña es un gran país, y la unidad fiscal, y la austeridad, y el crecimiento, y la confianza…

– Oiga, la confianza ya lo ha dicho.

– No me interrumpa, joven… como iba diciendo, vamos a hacer lo que hay que hacer, y vamos a hacer las reformas que hay que hacer, y… [pueden poner lo que quieran, el discurso está vacío. Es más, ni siquiera es un discurso. Es un muñeco. Si le quitas las pilas no funciona].

No se si soy demasiado sarcástico. Verán: hace menos de dos años le dimos (sí: tú, yo, mi abuela y su pensión congelada, tu sueldo rebajado, tu hospital cerrado, tus sacrificios, tu IVA aumentado, etc.) más de 3.000 millones de euros a Catalunya Caixa y a Nova Caixa Galicia o como su puta madre se llamen las dos. Tres mil millones a cada una.

Se supone que tenían un agujero (que qué coño significará eso, qué es, ¿qué desapareció el dinero?), y les ayudamos a taparlo. Se supone que le das a una empresa tres mil millones, y esperas que con esa ayuda mejore, salga adelante, cambie de políticas, se preocupe de hacer todo bien, y con ese dineral y el tiempo, se arreglen las cosas. Al fin y al cabo, son sus propios expertos los que han decidido que con esa cifra, medio billón de pesetas para cada caja, era suficiente, y todo iba a ir bien. Y el Gobierno, con sus expertos, también lo vio bien. Que para eso el Banco de España supervisa estas cosas.

Anda. ¿No? ¿Cómo qué no las supervisa? ¿Que necesitan ahora 4.500 millones de euros más cada una?

Ah, pues no pasa nada, ahora mismo se los doy. Sin preguntar qué cojones ha pasado con los 3.000 millones de euros que te di hace dieciocho meses. Supongo que la inmediata subida de sueldos de los dirigentes no tendrá nada que ver. Ni las millonarias pensiones (de millones de euros algunas prejubilaciones tampoco, ¿verdad? Ni las indemnizaciones por despido de los empleados de cagarte patas abajo tampoco, ¿no? Bueno cariño, da igual, tú pide por esa boquita, que aquí estoy yo para salir en la tele diciendo que haremos lo que hay que hacer. Y que lo paguen todos ellos. Digo… todos vosotros, perdón. Anda, mira mi Espe, que después de bajarle el sueldo a los funcionarios ha dicho que ella no sabe ni lo que gana.

Anda guapa, calla, no la líes mas. ¿Cómo vas a saber lo que ganas, sino pagas nada, ni impuestos, hija? Ja, ja, ja. ¿A que los que pagáis las cosas y los impuestos sí sabéis lo que ganáis? Síiiiii. ¿Ves Espe?, hay que pagar las cosas para saber lo que cuesta ganárselas. Bueno, ¿por donde íbamos?

Ah, sí, que las cajas necesitan más dinerillo. Como no tenemos, pedimos un rescate. Es para ellas. Con la garantía del Tesoro, como decían los anuncios. ¿Os acordáis de cuando el Tesoro le vendía Letras, Pagares y Bonos a los propios ciudadanos?

Qué época tan bonita. Qué tiempos. O sea, que lo pagáis vosotros. Una bajadita de sueldo por aquí, una subidita del IVA por allí, un recorte de pensiones por acá…

– ¡¡¡Gobierno, las pensiones no se tocan!!!

– Sí, hombre sí. Cómo no, si ya han hecho experimentos con los griegos, los portugueses y los irlandeses, y no pasa nada. No arden ni explotan si las recortas.

– Gobierno, que esto es Ejpaña, que eso puede que provoque Españistán

– Que no, que no. Que a la vez quitamos el paro un poco, y a los viejos ni se les escucha.

– Gobierno, allá usted, pero los que lo han hecho, han caído.

– Ah, a mí eso no me preocupa. Aquí el rescate será sin condiciones. Yo no me voy. Si es para poner un tecnócrata, yo soy registrador de la propiedad. Habrá algo más aburrido que yo, y más tecnócrata. Soraya es abogada del Estado. Y Montoro, maestro. Bueno, algo. Y Guindos, menudo es, que sabe hasta idiomas.
Vamos, hombre, cambiar de Gobierno. Anda ya, hombre.

– Bueno, bueno, yo no digo nada. Allá usted. Mejor, si no tiene nada que decir, estese callado.

P.D.: Bankia es una Sociedad Anónima. Una empresa privada. ¿O no? Y le vamos a meter 20.000 millones. Para sanearla. No tiene ni 15.000 trabajadores.

Un gobierno le mete dinero a una empresa privada, en la que los máximos responsables han manipulado las cuentas, los mandos medios han instruido a los subalternos para que engañaran al público, y finalmente, el empleado de la mesa o de la ventanilla se ha pasado los últimos años timando a sus clientes más antiguos e incautos, confiados; trasformando sus ahorros de toda la vida en humo, en acciones de una empresa tan quebrada, tan quebrada, tan absolutamente quebradatan delictivamente, tan hijoputamente quebrada, que necesitan 40.000 millones de euros.

¿Por qué? Yo creo que 20.000 millones, sobre todo si los pago yo, merecen una explicación de varias horas. Merecerían un BOE entero de explicaciones. Merecerían millones de palabras. Millones de cuentas. Veinte mil.

Vamos a salvar a unas empresas que en realidad han actuado como una súper organización criminal. ¿Exagero? Claro, claro: los contratos firmados con las huellas dactilares por abueletes que invertían en participaciones preferentes, el producto más complejo que existe (si será complejo que consiste en que el cliente dona todos sus ahorros al banco, que en realidad parece un plazo fijo perpetuo, y simplemente es una estafa) son una prueba falsa. Lástima que haya miles. Cientos de miles de esos.

Y qué decir de los préstamos con avales cruzados. Los montaban los que pedían el préstamo. Y los de los niños con el aval de la casa de los padresNos quedamos con dos casa por el precio de una. Ah, no, calla, que me equivoco, que en la ley pusimos que me quedaba con la casa casi por la mitad de precio. Ummm, que mala memoria tengo. Bueno, da igual.

Oiga, no le consiento que hable así de las preferentes, que dan un interés muy alto. ¿Delincuentes? ¿Delincuentes? Una organización que lo ha hecho todo mal, y en vez de disolverla, desmontarla, mandarla al carajo, le metemos el 2% del PIB. O el 4%. Lo que haga falta.

El 2% del PIB.

“Yo tengo mi dinero en Bankia, mis ahorros, y no voy a hacer nada, me fío completamente de Bankia”, dice el jefe de la oposición. ¿Qué oposición? Si esto es una oposición, yo y mi abuela somos dos cafeteras. Bueno, yo una cafetera y mi abuela una bicicleta. No quiebra ni un solo banco.

La persona del rey es inviolable y no esta sujeta a responsabilidad algunaHasta el monarca pidió perdón, joder, que ni un político ha pedido perdón en décadas. Ni uno.

– Artículo 1 de la nueva Constitución…

– ¿Qué coño nueva? ¿Has visto que la Constitución se haya aplicado alguna vez en su literalidad para algo más que para las cosas de los políticos? Es la de siempre. No es nueva. Y siempre ha dicho que los bancos no quiebran, que antes nos jodemos todos. Lo que pasa es que no estaba escrito. Pero decirlo, ya lo decía.

– Pero, ¿por qué?

– Porque si los bancos quiebran, si un solo banco quiebra, o una caja, o lo que sea… ¡¡¡¡LOS MALES DEL INFIERNO, DIOS OS CASTIGARÁ, VUESTROS HIJOS MORIRÁN, OS FALTARÁ EL AIRE Y OS AHOGARÉIS, VIOLAREMOS A VUESTRAS MUJERES, QUEMAREMOS VUESTRAS CASAS Y OS ROBAREMOS A VUESTROS HIJOS, Y SI ESO PASA OS MORIRÉIS TODOS AL INSTANTE!!!! Ah, y os quitaremos el poco dinero que os queda. Se me olvidaba. ¿Lo entendéis?

– Coño, pues cuando quebraron Forum y Afinsa no paso nada de eso.

– Eran pequeñeces.

– Bueno, pero al menos en los bancos responde el Fondo de Garantía de Depósitos hasta en 100.000 euros por cuenta y persona, si quiebran. ¿No sale más barato que ayudar a mantener algo que no hay quien lo mantenga, que es insostenible? Como la décima parte de coste, ¿no?

– ¡Usted es tonto! ¡¡Ese dinero nos lo hemos gastado ya en ayudar a la banca!!

– Pero oiga, ese dinero era para ayudar a los clientes, por si pasaba algo.

– Pues eso ya ha pasado, y para que no le pasara nada a los clientes, nos lo hemos gastado todo en ayudar a la banca. Y a sus directivos, que también son personas, joven, no lo olvide.

– Y entonces, si quiebra un banco ahora, ¿qué pasa?

– Forum y Afinsa, joven, eso pasa.

– Pues miren ustedes, a mi no me queda claro que haya que darle 40.000.000.000 de euros (cuarenta mil millones; ocho billones quinientos mil millones seiscientos millones de pesetas) a la banca. Sobre todo porque es la tercera vez que le damos dinero, y esto es un cachondeo.

– ¡¡Oiga, joven!! ¿Cómo se atreve a decir que esto es un cachondeo? ¿Es qué usted no ha visto que todos vamos con corbata, y hablamos y decimos cosas que ustedes no entienden? ¿Cómo se atreve a decir que es un cachondeo?

– A mi no me grite, que a lo mejor le grito yo a usted, y le advierto de que yo grito más fuerte. Mucho más. Y si usted es tan serio, por qué no va donde los mineros, y se lo explica a ellos. Si es capaz de convencerlos, yo entonces no digo nada. Va usted y les dice: Mirad, vuestros trabajos contaminan. Y son improductivos. Y no podemos seguir subvencionando, porque eso es tirar el dinero. Y hay que hacer otra cosa. Planten flores.

– A la banca tenemos que recapiitalizarla. Es muy productiva.

– ¿¡Qué produce la banca, oiga!?

– Qué mala educación la de los jóvenes, siempre interrumpiendo. Pues produce beneficios. Produce riqueza. Produce crédito, inversión, crecimiento. Etcétera. Mucho etcétera.

– ¿Y por qué no recapitaliza las minas y a los mineros? Podría enseñarles a hacer banca, y que los mineros se dedicaran a la banca. Cierren las minas, y les abren un banco nuevo, nuevecito, sin agujeros ni nada, sin deudas. Vamos, con 40.000 millones les puede hacer usted a los mineros un banco que te cagas.

– Pero joven, ¿estad usted loco?, ¿qué tonterías dice?

– Mire, señor Gobierno, ¿sabe lo que le digo? Que a mí me parece que mañana empezamos a ser como los griegos, y que por mi parte, el lunes estoy sacando las tres perras que tengo en el banco. Ya iré a pagar la luz, el agua, el gas y el internet a donde sea que esté cerca de mi casa. Porque lo que es fiarme de ustedes, si no se fían los extranjeros, yo tampoco. Yo no entiendo nada y, por lo que veo, señor Gobierno, ustedes entienden menos. Si se quitaran las corbatas, se salieran de sus pasillos de mármoles y de esos focos permanentes, y dijeran todo lo que dicen en la barra de un bar, serían como el loco borrachín del pueblo. O peor, porque el loco borrachin de mi pueblo no dice las tonterías que ustedes dicen. No están diciendo nada de nada, y yo lo único que sé es que nos están quitando el dinero a los ciudadanos, que no hemos hecho nada, y se lo están dando a los bancos. Y el dinero desaparece. Y cierran colegios y hospitales, y no cierran ni un banco, cuando es evidente que, si algo sobra, son bancos. Y qué quiere que le diga, a mi me parece que los problemas que han provocado los bancos hace tiempo que justificaban que ustedes hubieran aplicado el artículo 33.

– Qué dice usted joven, ¿qué es eso del artículo 33? ¿33 qué?

– Si hombre, ése que dice eso de “toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general“, y que “se reconoce la iniciativa pública en la actividad económica”, y que “mediante ley se podrá reservar al sector público recursos o servicios esenciales, especialmente en caso de monopolio y asimismo acordar la intervención de empresas cuando así lo exigiere el interés general“.

– ¡¡Ande, será usted paleto!!. Ése es el artículo 128 de la Constitución.

– Vale, pues el que usted diga, el número que usted diga, que para eso estudió usted Derecho y yo no, pero el caso es que parece que el artículo en realidad dice “en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad” (la de los pobres, se entiende), “está subordinada al interés” de la banca, del sistema financiero y de los bancos. Y en vez de intervención, saneamiento. O la ayuda. O a su servicio, mande usted señor banquero. Pero nunca, nunca, al sector financiero ni a la banca. Eso si que no. Antes se aplica el artículo 135recientemente reformado. Más abajo.

En resumen: que a la gente le esta pareciendo que no trabajan para la gente, y que son empleados de los bancos, porque si no, con lo que está pasando, todos y cada uno de los ciudadanos, ni nos hubiéramos planteado otra cosa que hacer cumplir la Constitución. Y ustedes, en cambio, han hecho todo lo contrario. Nos han traicionado. Trabajan para ellos. Asquerosos. Miserables. La cambian, en vez de cumplirla.

Ciudadanos, si quebramos los bancos, no hay que sanear el sistema financiero. Si los hundimos, no hay que salvarlos. Si los salvamos, por tercera vez, quebraremos todos menos ellos. Está en nuestras manos.

Está en nuestras manos. Todo lo anterior no es más que una fabulación, esto de ahora es serio: no nos van a ayudar. Nos van a condenar a décadas de pobreza. No lo merecemos. Nosotros no hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Lo han hecho ellos. Piensen en sus hijos. No los abandonen en manos de estos desalmados. Mienten. Nunca han dicho la verdad. Lo ocultan todo. Y después de cuatro años estamos mucho peor.

Piensen. Si aceptamos el rescate, que ni siquiera es para nosotros, nos machacarán. Está en nuestras manos. No en las suyas. Ellos harán lo que nosotros queramos. Sólo hay que quererlo. Crean en sí mismos. Sólo tienen que quererlo.

Quered que no nos rescaten. Queredlo con todas vuestras fuerzas. Al carajo los bancos malos de una puta vez. Para que no quiebren ellos, están quebrando los Estados, están quebrando a los ciudadanos. Están quebrando a la gente. Te están quebrando a ti. Y sólo hay que intervenirlos para arreglar el problema. Pero no serán intervenidos por ellos, los políticos y los banqueros, sino por jueces y por funcionarios de Hacienda, de la Intervención General de la Administración del Estado. Intervenidos por el Estado, no por los políticos ni por el Banco de España, que ha colaborado con todo esto. Por jueces de abajo, no por jueces de arriba. Y problema resuelto. O al menos, será menor para nosotros.

¡¡¡Noticia, noticia!!! Bancos que necesitaban recapitalizarse, bancos que necesitaban sanearse, son intervenidos por el Estado y cerrados de inmediato. Y no pasa nada. Era todo mentira. ¡¡¡Extra, extra!!!, ¡¡¡noticia, noticia!!!

Todo esto, toda esta parrafada de cabreo, de rabia, de asco, de dolor de estómago, en realidad cabe en un tuit. El que mejor ha descrito todo lo que pasa en una micro frase desde que empezó todo esto. Es de @EspeonzaAguirre:

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